¿Te has preguntado alguna vez cuál es la diferencia entre fractura, luxación y esguince? Lo primero que debes saber es que todas son lesiones que pueden afectar a personas de todas las edades. Causan incomodidad, dolor recurrente y se pueden prevenir gracias a la fisioterapia. 

Por lo general, son lesiones atribuibles a personas que realizan algún deporte o actividad física. Pero, también pueden estar relacionadas a caídas, torceduras e incluso a problemas ortopédicos que impiden caminar adecuadamente. 

Curiosamente, estos traumatismos pueden ser confundidos por parte de quien los padece. Un problema significativo, ya que en la mayoría de los casos se siguen tratamientos por cuenta propia sin saber qué es lo que realmente se padece. 

En consecuencia, se agrava la lesión, el tiempo de recuperación es mayor y los dolores llegan a ser incontrolables. Es por ello, que en esta oportunidad queremos compartir contigo la diferencia entre esguince, fractura y luxación. 

Además de los aspectos más importantes que caracterizan a cada lesión, para que puedas identificarlas y solicitar el tratamiento de fisioterapia traumatológica en Madrid acorde a tu diagnóstico. 

¿Cuál es la diferencia entre fractura, luxación y esguince? 

Fractura, luxación o esguince son lesiones que pueden ser diagnosticadas a personas de todas las edades. Donde para conseguir una óptima recuperación requiere de tratamiento traumatológico y sesiones de fisioterapia especiales según el diagnóstico. 

Sin más, ven y descubre cuál es la diferencia entre fractura, luxación y esguince al igual que los aspectos más importantes de cada lesión. 

Fractura 

Cuando estamos frente a una fractura se debe tomar en cuenta que se trata de una lesión que implica la ruptura del hueso. Siendo este la característica más notoria que hace la diferencia entre fractura, luxación y esguince. 

Ahora bien, una fractura puede darse por diferentes motivos, bien sean accidentes, caídas y largas rutinas deportivas. Sin embargo, cuando este tipo de lesión aparece en personas de avanzada edad, puede deberse a padecimientos relacionados con la osteoporosis.  

Por otra parte, una fractura puede ser de tipo transversal, oblicua, espiral o conminuta las cuales pueden ser clasificadas en diferentes formas. 

Fractura común 

Se puede originar al momento de sufrir un traumatismo importante que afecte la estabilidad integral del hueso. 

Fractura patológica 

Es la ocasionada a raíz de la aparición de otras enfermedades como la osteoporosis o algún tumor con la capacidad de general el debilitamiento de los huesos. 

Fractura por fatiga y estrés 

Ocasionada comúnmente por movimientos repetitivos que debilitan la estructura ósea hasta ocasionar la fractura.  

Fractura completa e incompleta 

Una fractura completa es aquella que afecta toda la estructura del hueso, a diferencia de la incompleta que puede presentarse en una sola área. 

Fractura estable e inestable 

Cuando la fractura mantiene la alineación del hueso se dice que es estable, si dicha alineación no está presente es inestable. 

Fractura abierta o cerrada 

Por último cuando la lesión llega a romper la piel estamos ante una fractura abierta, si la piel no se ve afectada, entonces es una fractura cerrada. 

Luxación 

Continuamos con la diferencia entre esguince, fractura y luxación, mencionando que esta última es una lesión que afecta al hueso y a la articulación. Es decir, la articulación se disloca sacando al hueso de su posición y no siempre, está relacionado con una ruptura. 

Este tipo de lesión tiende a causar daños importantes tanto en el ligamento como en los nervios del área afectada. Las luxaciones se pueden clasificar como parciales o subluxación y completas, y se dividen en los siguientes tipos: 

Luxación traumática 

Este tipo de luxación es causado por un traumatismo directo o indirecto y pueden ser abiertas o cerradas. 

Luxación complicada 

Una luxación complicada puede tener su origen en lesiones preexistentes de tipo vascular o nerviosa. En la mayoría de los casos, se encuentra asociada a una fractura por lo que es denominada fractura-luxación. 

Luxación patológica 

Ocasionada con o sin traumatismo importante sobre la articulación afectada por otra patología, por ejemplo, en pacientes con infecciones graves, tumores, enfermedades neuromusculares, entre otros. 

Luxación congénita 

Como su nombre lo indica, ocasionado por deficiencias articulares cuyo origen se encuentra en el nacimiento. En este sentido, la lesión puede estar relacionada con el desorden o defecto conocido como articulación coxofemoral. 

Luxación recidivante o iterativa 

Por último, este tipo de luxación ocurre cuando una articulación lesionada sufre pequeños traumatismos de forma repetitiva en el área. En muchos casos, ha sido causada por el propio paciente a lo que se le conoce como luxación voluntaria. 

Esguince 

Un esguince representa una distensión o desgarro ocasionado por un movimiento violento sobre un ligamento o articulación. Siendo esta, la principal diferencia entre esguince, fractura y luxación que existe entre estas lesiones. 

Por otra parte, dependiendo de la fuerza que sea ejercida, será el grado de la lesión y por supuesto, el daño que puede atribuirse a la capsula articular, vasos sanguíneos o a los tendones. 

Esta patología es más común en jóvenes y adultos, pero en el caso de personas mayores, puede venir acompañada de una fractura en los huesos vinculado a la debilidad de los mismos. Cabe destacar que un esguince puede producirse sin limitación en cualquier ligamento, siendo más recurrente en las rodillas y los tobillos. 

Al igual que para una luxación y una fractura, el esguince se puede clasificar en 3 grados diferentes: 

Esguince en grado I 

Manifiesta la distensión del ligamento sin presentar fractura o rotura de este. 

Esguince en grado II 

Cuando hay un esguince en grado II quiere decir que el ligamento presenta una rotura parcial. 

Esguince en grado III 

Por último, un esguince en grado III indica que el ligamento se ha roto en totalidad. Es importante mencionar, que aunque esta lesión no es tan importante como las anteriores, existen situaciones que puedan agravar la patología. 

Por lo que se podrán evidenciar síntomas como dolor muscular, rigidez en las articulaciones y la aparición de hematomas. Lo más recomendable es hacerse ver por un especialista traumatólogo para definir el grado del esguince e indicar el tratamiento a seguir. 

Uno de ellos y el más importante está basado en fisioterapia, constituido por técnicas diseñadas para aliviar dolencias, regenerar tejidos y restaurar todos los movimientos propios del miembro afectado.  

Así que, si deseas iniciar tus terapias ahora, en Fisio En Casa puedes solicitar sesiones de fisioterapia a domicilio en Madrid. Podrás recibir un tratamiento personalizado de tipo preventivo, mantenimiento y recuperatorio según tu lesión. 

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